Descripción

Un lugar espectacular y único en la Costa Dorada, declarado Espacio de Interés Natural, donde confluyen en equilibrio naturaleza, paisaje, fe, historia y leyendas. Ideal para hacer una escapada en familia, o como punto desde donde descubrir rutas de senderismo y BTT que permitirán disfrutar del término desde otra perspectiva. Es también un lugar presente en la obra de varios artistas, entre quienes cabe destacar Joan Miró, catalán universal vinculado con Mont-roig.

La singularidad del espacio natural de la Mare de Déu de la Roca constituye un enclave peculiar en el Camp de Tarragona, debido  a los relieves fantasiosos y al característico color rojo de las rocas.

Uno de los itinerarios más populares y apto para toda la familia, empieza en lo alto del pueblo donde se encuentra el Camino Viejo de la Ermita, siguiéndolo unos 25-30 minutos, se llega a la ermita. A medio camino, se encuentra la legendaria piedra de  los Ángeles – si a los ángeles quieres escuchar, un buen mont-rogense los hará cantar, dice el refrán popular–.

Montaña de leyendas

Son diversas las leyendas vinculadas a Ia ermita de la Mare de Déu de la Roca. La más popular, es la que explica como fue encontrada la imagen de esta virgen. Según cuenta la leyenda, un hombre que habitualmente llevaba a pastar su rebaño al pie de la montaña de la Roca encontró en la montaña una imagen tallada en madera: era la de la Mare de Déu de la Roca. Tanto es así, que al lugar donde se la encontró, se le erigió una capilla, que se conoce como el Peiró-esguerrat “estropeado”. Los restos del Peiró-esguerrat todavía son visibles en el Camino Nuevo de la ermita y actualmente se  puede encontrar un sencillo pesebre. Siguiendo con la leyenda, la virgen desapareció del Peiró-esguerrat y se fue hacia el lugar donde se encuentra actualmente, que es donde fue encontrada. Esto fue considerado un milagro y allí se construyó la actual ermita.

Visitando el camarín de Ia ermita se puede ver un fresco con una representación de este mítico pastor.

No es la única leyenda. En el último tramo del Camino Viejo, cerca del punto mironiano que hay llegando a Ia ermita, el camino hace una subida sostenida. Sobre la roca roja se  observan unas manchas alargadas de color blanquecino. Cuenta la leyenda que son las marcas de las pezuñas que el caballo de un rey moro dejó en la piedra antes de despeñarse. Aunque hoy ya no es visible, también la espada del rey dejó marca en la roca al caerse justo al salir del recinto de la ermita, donde hoy hay unas escaleras. Este legendario rey moro evoca la época en que el territorio estaba bajo la ocupación musulmana, antes de la reconquista.

Caminos y rutas

La montaña de la Roca, es uno de los lugares donde  confluyen diferentes caminos y rutas de senderismo o BTT, entre los cuales el GR-192. Mont-roig Miami Turisme os propone la ruta "Mare de Déu de la Roca, faro de los marineros" (consultar el mapa), una parte de la cual transita por este sendero de gran recorrido.

En el caso de que se quiera empezar desde el pueblo de Mont-roig, la plaza Joan Miró de Mont-roig es un buen punto de encuentro para emprender la salida por los senderos que llevan a la montaña de la Roca. Los vehículos pueden estacionarse justo detrás la Iglesia Vieja donde hay un amplio aparcamiento. Para mayor proximidad a los caminos, otra opción es la del parque infantil que hay en la zona norte del pueblo. En ambos puntos hay fuentes de agua potable y zonas de aparcamiento cercanas. Desde este parque infantil arranca la ruta "Mare de Déu de la Roca, faro de los marineros" y enfila por el Camino Viejo, donde pasa tocando la piedra de los Ángeles. Un tramo de esta ruta, permitirá conocer el Camino dels Carlins, que desde el pie de Ia ermita va transcurriendo hasta Vilanova d'Escornalbou. Pero la ruta rompe a Ia izquierda hasta llegar al puerto del Areny (361 m.), un espacio natural que no se puede pasar por alto y en el cual se puede captar la belleza de la erosión de esta montaña roja mientras se saborea la panorámica del paisaje del territorio.

Un hecho curioso, a pocos metros del pueblo dirección a la ermita del Peiró, se  encuentran dejados al lado del camino, un grupo de sillares que no se utilizaron en la construcción de la Iglesia Nueva de Mont-roig.