SIGUE LOS PAISAJES DE JOAN MIRÓ

La luz, los colores y el paisaje de Mont-roig del Camp dieron a Joan Miró toda la inspiración.


La vinculación de Joan Miró con Mont-roig del Camp fue tan fuerte que el genio, fuera donde fuera, siempre llevaba una algarroba de Mont-roig. En Mont-roig, Miró tenía la masía, su casa de vacaciones, donde gestó su universo y su obra. Era el lugar al que siempre quería volver, a sus orígenes artísticos, a sus principales paisajes emocionales. Fue en Mont-roig del Camp, tras una enfermedad, donde decidió dedicarse a la pintura en contra de los deseos de su padre. Aquí creó buena parte de su primera producción pictórica que le convertiría muy pronto en uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Lo hizo inspirado por Mont-roig del Camp y sus paisajes, estableciendo un vínculo con la tierra, a partir del interés por los objetos cotidianos y el entorno natural.


Os invitamos a descubrir la estrecha relación de Miró con Mont-roig con la visita al Mas Miró, origen de todo, y a través de la ruta “El paisaje emocional de Miró” que transcurre por algunos de los espacios que transformó en arte universal.


PLAYA DE MONT-ROIG


A Joan Miró le gustaba bajar a la playa de la Pixerota a nadar y hacer ejercicio físico. Era la playa donde dibujaba sus conocidas estrellas mironianas que más tarde se convertirían en uno de los símbolos más representativos de su obra. La playa de la Pixerota le sirvió de inspiración para crear una de sus primeras obras pictóricas “La platja”.


LA MASÍA


“La Masia” es la creación más emblemática de la etapa figurativa del artista. La minuciosidad de la obra, como si de caligrafía se tratara, enamoró a Hemingway y le compró el cuadro. Es un inventario de la cotidianidad de la vida en el campo, quería resumir en un solo cuadro toda su vida en la masía. Cuentan que después de empezarlo en Mont-roig lo terminó en Paris descalzo, pisando tierra y hierbas de la masía.


MONT-ROIG, SANT RAMON


Las formas naturales del Espacio Natural de la Ermita de la Roca motivaron a un joven Miró a dejar fluir su influencia cézanniana. Decía Miró que el secreto de su obra era el equilibrio. La posición de la ermita de Sant Ramon, las formas cúbicas del peñasco rojo y todo su conjunto, desafiando las leyes del equilibrio, captaron la atención del genio.


PUEBLO E IGLESIA DE MONT-ROIG


El cuadro “Poble i església de Mont-roig” es una de las visiones del pueblo que pinta Miró. El cuadro es una síntesis de lo que hasta entonces había sido su obra y un adelanto de la nueva etapa figurativa. Se puede ver un campesino, un desmesurado 173 trazado a propósito, las características cañas para las tomateras formando las simbólicas estrellas mironianas y la iglesia nueva en construcción.


MONT-ROIG, EL PUEBLO


El cuadro “Mont-roig, el poble” es otra de las perspectivas del pueblo que pinta Miró. El cuadro es la vista que se observa desde la pequeña montaña de “Les Creus” destacando la majestuosidad de la iglesia Nueva y las casas estrechas que dejan entrever calles longitudinales que miran hacia el mar. La obra forma parte de la primera parte pictórica del genio.